Las cuentas de Google
El mayor buscador de la red ha conseguido convertir sus servicios gratuitos en un negocio de miles de millones gracias a su facturación publicitaria, obtenida del perfil que obtiene de sus cientos de millones de usuarios.
Google, el nombre que dieron al motor de búsqueda en 1997. se inspiraba en el término «googol», que describe un número compuesto por un 1 seguido de 100 ceros (diez elevado a cien). Y aquel proyecto en el que les acompañó Craig Silverstein —que terminó por convertirse en el primer empleado de la compañía— y su antigua casera, la señora Wojcicky —ahora vicepresidena de Gestión de Productos y millonaria— acabó en la bolsa en 2004. Google, cuyas acciones salieron en el índice Nasdaq a 85 dólares, al día siguiente ya valía 25.000 millones de dólares (19.000 millones de euros). Detrás, por supuesto, estaba la mano comercial de Bechtolsheim, encargado en un principio de poner un rumbo productivo y rentable a unproyecto basado en búsquedas gratuitas, para eso había realizado la inversión inicial. Porque una vez en bolsa, el camino lo debería marcar la rentabilidad de cara a los inversores. La visión altruista había desaparecido, y ya competía con compañías como Microsoft.
Alejandro Suárez, autor del libro «Desnudando a Google», lo define como una especie de ojo que todo lo ve. «Orwell —señalo en una entrevista reciente publicada por Levante-EMV—, que escribió «1984» hace sesenta años, nunca pudo imaginar que llegaríamos a tanto. Si hoy —indicó— su ´gran hermano´ buscara trabajo en Google, solo sería un becario de primer año».
No es para menos teniendo en cuenta que en la actualidad, la compañía con sede en Mountain View, cuenta con información de casi mil millones de usuarios de todo el planeta que utiliza para realizar un eficaz filtro que permite personalizar la publicidad que la propia multinacional comercializa en la red a través de todas sus herramientas —buscador, correo electrónico, YouTube,...—. Para ello adquirió la empresa Doubleclik.
La posición dominante en la mayoría de los mercados y de las áreas en las que se mueve permiten a la compañía facturar cifras astronómicas en publicidad, números que se guardan como un auténtico secreto.
En el caso de España, teniendo en cuenta el último informe realizado por Infoadex, las estimaciones hablan de 368 de los 460 millones facturados en internet durante 2011, una cifra imposible de confirmar puesto que la compañía se niega a hacer comentarios sobre aspectos económicos y además, la mayor parte de su facturación publicitaria la realiza a través de la sede de Dublín, donde centraliza la mayoría de las operaciones europeas aprovechando los beneficios fiscales irlandeses —sólo se paga un 12,5 %— respecto a otros países europeos.
De hecho, las cuentas de Google Spain, una sociedad limitada unipersonal con 86 empleados, constituida con un capital social de 3.006 euros, presentaron en 2010 unas pérdidas de 639.499 euros pese a declarar unas ventas de 26 millones. Unas cifras que contrastan con el año anterior, 2009, cuando con una facturación inferior, de 18 millones, declararon un beneficio neto de 23.457 euros. Y aún más con las presentadas en 2008, donde el resultado neto fue de 321.772 euros con una facturación de 17 millones. La Agencia Tributaria ya ha inicido una inspección.
Pero el dinero de la facturación procedente de España y del resto de Europa no se queda en Irlanda. Según desveló Bloomberg, la compañía utiliza una estrategia conocida en círculos financieros como «double irish», que consiste en traspasar el dinero desde Irlanda a otra sociedad en los Países Bajos, donde aprovechando una especie de moratoria fiscal de 48 horas, se vuelve a transferir a otra sociedad en las Islas Bermudas. Esta estrategia, que utilizan otras multinacionales norteamericanas, habría permitido ahorrar a Google alrededor de 3.100 millones de dólares en impuestos en los últimos tres años y rebajar incluso el tipo sobre la mayoría de sus beneficios al 2,4 % . El organismo supervisor de los mercados norteamericanos SEC abrió una investigación sobre esta práctica que posteriormente cerró sin más consecuencias. La legislación norteamericana permite trabajar a la compañía de Mountain View en Europa, Oriente Medio y África a través de una licencia tecnológica y de derechos, al entender que deberán pagar las elevadas tasas norteamericas cuando el dinero vuelva a entrar en los Estados Unidos.
Artículo completo: http://www.levante-emv.com/mercantil-valenciano/2012/03/12/cuentas-google/888786.html



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